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El silencioso veneno en tu boca.

El mercurio de las amalgamas dentales puede ser el causante de una mala salud general.

Aunque la mayoría de las personas no lo saben, la común amalgama es un material restaurador dental nacido de la mezcla de metales como plata, estaño, cobre, zinc y MERCURIO.

El mercurio utilizado en estas restauraciones es de un metal pesado, aún más tóxico que el arsénico, tan solo un átomo de este elemento ya se considera dañino dentro del organismo humano.

Las amalgamas dentales, que la mayoría de las personas llevan en sus bocas, liberan continuamente vapores de mercurio dentro de la cavidad oral. Cualquier actividad diaria como cepillarse los dientes, masticar los alimentos, consumir líquidos calientes o el bruxismo genera grandes cantidades de vapor de mercurio, que luego es inhalado o ingerido a través del sistema digestivo al mezclarse con la saliva, estos vapores son la fuente de mayor contaminación de mercurio en la población.

Las restauraciones de amalgama contribuyen a la acumulación de mercurio en el organismo humano. El envenenamiento por mercurio se asocia a patologías como enfermedades autoinmune, problemas cardiacos, desórdenes hormonales y de comportamiento, entre otras muchas patologías.

Esta sustancia tóxica en el cuerpo se distribuye por todos los tejidos, contribuyendo a la generación de radicales libres y haciendo al organismo cada vez más débil ante enfermedades de toda especie al interferir con la integridad del sistema inmune. Además, el mercurio es una sustancia neurotóxica y su acumulación en el sistema nervioso puede contribuir a experimentar cambios de humor, ansiedad y depresión.

En las futuras mamás la contaminación de mercurio es capaz de traspasar la barrera placentaria hacia el feto y generar contacto con este tóxico. De igual manera puede llegar al recién nacido a través de la leche materna.  Incluso se relaciona el envenenamiento con mercurio a los casos de autismos infantiles cada vez más frecuentes en la población, a menor edad de contacto con el toxico, mayor riesgo.

La remoción de las amalgamas en mal estado es otro punto importante, pues durante este proceso se libera el mayor número de vapores ricos en mercurio y se debe evitar la ingestión de estos.

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